Cuatro excusas para la falta de liderazgo

Editorial ORH Chile1 abril 20217min
jingming-pan-iYsrkq5qq0Q-unsplash

A quienes nos apasiona el liderazgo, entendido como talento para influir decisivamente en los demás desde la autoridad moral, la credibilidad y el ejemplo, no deja de sorprendernos la disonancia abismal entre el discurso, que no dudamos de buena voluntad, y la realidad del regate en corto, de los dirigentes de “luces cortas” no sólo en la política (una clase dirigente que en los países occidentales suele dejar mucho que desear) sino en las empresas, como demuestra el dato de que el 77% de los directivos de nuestro país desea cambiar de compañía por lo mal que la suya actual ha gestionado la pandemia (1).

Sabemos que el Liderazgo TCV (Tras el Coronavirus), ya se trate de la primera, segunda o tercera olas, con vacuna o sin vacuna, debe ser i4: inspirador, integrador, imaginativo e intuitivo (2). Sin embargo, la mayor parte de quienes dirigen las organizaciones ni muestran un futuro esperanzador, ni integran equipos (abundan los compartimentos estancos, cuando no las puñaladas traperas), ni fomentan la imaginación (desean empresas innovadoras, disruptivas, pero la rutina campa a sus anchas) ni utilizan la intuición como parte esencial de su proceso de análisis y toma de decisiones (la experiencia deja de ser un grado para convertirse en una remora). El cerebro, ese órgano fascinante y plástico, no sabe distinguir entre lo que es real, auténtico, y la verborrea cínica de los capataces asintomáticos (3).

Dice un proverbio árabe que “quien quiere hacer algo, encuentra un camino; quien no, encuentra una excusa”. Excusa, del latín “excusare”, con el prefijo “ex”, hacia fuera, y el sustantivo “causa”, suceso que produce una acción. En una sociedad del entretenimiento, infantilizada y poco responsable, abundan las víctimas y son muy escasos los protagonistas. Respecto al liderazgo actual, el imprescindible, creo que hay cuatro grandes excusas para no ejercerlo, como si de los cuatro jinetes de la Apocalipsis (4) se tratara.

  • La incertidumbre. Es la U (Uncertain) de VUCA. Fue la perfecta excusa en el inicio de esta pandemia: al coronavirus no se lo vio venir. Era un “cisne negro”, altamente im-probable, por mucho que hemos sufrido de pestes a lo largo de la Historia y Bill Gates, el filántropo, nos advirtió hacen cinco años (5). Las personas mediocres se asustan ante la incertidumbre, l@s líderes la abrazan (5). Shakespeare o Cervantes esquivaron a lo largo de su vida más peligros que cualquiera de nosotros y eso no les impidió le-garnos obras maestras de la literatura. Cuando mayor sea la incertidumbre, y me temo que todavía no hemos visto nada, más necesario es trazar un plan, una visión compar-tida, más útil luchar por el futuro que deseamos. “Entender que la vida es inherente-mente incierta, que estamos aquí de prestado, nos da fuerzas” (Víctor Lapuente).
  • El conflicto. La desigualdad económica y política ha llevado a la polarización extrema (6). A otra escala, vemos luchas intestinas y Reinos de Taifas en buena parte de las organizaciones, sean del tamaño que sean. ¿No es más lo que nos une que lo que nos separa? Si la organización profesional es uno de los grandes “inventos” del siglo XX, ¿no lo es por su capacidad de generar sinergias? No hay líder sin equipo ni equipo sin líder. Sin embargo, añoramos la generosidad inteligente de Mandela en la construcción del país arcoíris (los afrikáners ya no son enemigos, sino compañeros de democracia) (7). El nuevo liderazgo exige incorporar a todos al proyecto y no eliminar a quien no piensa como tú. La diversidad y el debate generan riqueza de ideas y de soluciones.
  • Lo conocido. Esa estupidez de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” (8). ¿Qué sería del progreso si como clientes, como ciudadanos, como seres humanos, solo prefiriéramos lo que hemos probado antes? Todo progreso proviene de lo desconocido, de adentrarse en tierra ignota. Sin embargo, estoy con Ross Douthat, el fino analista político de ‘The New York Times’, en que somos una sociedad decadente precisamente por nuestro propio éxito. Y por eso nos repetimos (en la cultura, en la política, en las empresas, en las series de televisión) hasta la saciedad. Llega al poder quien le ha ido bien con el status quo y por ello le cuesta desafiarlo. Ha de hacer un esfuerzo por reinventarse.
  • El análisis racional. Estamos en tiempos de big data, de internet de las cosas, de algoritmos que deberían decidir por nosotros, los imperfectos seres humanos. Sin embargo, una clave del liderazgo es el criterio (como nos enseñó Warren Bennis, el padre científico del concepto), que depende más de la intuición que del puro análisis. El llamado “segundo cerebro”, el del sistema digestivo, es el doble de poderoso en términos de terminaciones nerviosas que el de nuestra mente. En ciertas ocasiones, especialmente valiosas, las decisiones no deben pasar por lo cognitivo, por el pensamiento racional. Sin una gran intuición los grandes líderes militares como Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte no habrían vencido en sus más gloriosas batallas. Un liderazgo firme y compasivo ha de ser, en buena medida, intuitivo.

Dejemos las excusas a un lado y busquemos y desarrollemos un liderazgo inspirador más allá de la incertidumbre, realmente integrador de esfuerzos y talentos, que apueste por la imaginación -aún más importante que el conocimiento, como destacó Albert Einstein (9)- y que demuestre acertar con la intuición, porque nunca tendremos el cien por cien de los datos para tomar una decisión.

Quien tiene un buen líder, tiene un tesoro.

Escrito por Juan Carlos Cubeiro para revista Observatorio de Recursos Humanos 

 

La tecnología una aliada para impulsar el bienestar corporativo


Observatorio de Recursos Humanos

Desde 2006 en España trabajamos para ofrecer contenidos e información de valor para el profesional de la gestión de RRHH, con el convencimiento de que el conocimiento, en sus vertientes de creatividad, innovación y aprendizaje continuo, es el principal valor de una dirección eficaz.

Y desde 2018, estamos en Chile.

  • ORH CHILE es un Centro de Investigación y Difusión de las Nuevas Tendencias para el Desarrollo de las Personas, desde la perspectiva individual y organizacional.
  • Trabajamos en: Investigación, Difusión, Aprendizaje y Soluciones de negocio para empresas, somos GROWTH HACKER.

Nuestros Otros Proyectos


Contacta con nosotros

Puede contactar con nosotros a través de:


Síguenos en Redes Sociales