Cuidar la salud mental de los empleados, clave para el bienestar en las empresas

Belén Galindo, Consultora Health & Wellbeing de Willis Towers Watson.

La OMS define “Salud Mental” como “el estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”. 

El trabajo es beneficioso para la salud mental, sin embargo, la globalización y el progreso tecnológico han traído consigo cambios en el mundo laboral, nuevas formas de organización del trabajo, de las relaciones laborales y sociales, así como nuevas formas de empleo. Todo ello ha desembocado en riesgos psicosociales emergentes y/o en un aumento de la exposición a los ya existentes, lo que supone una amenaza para el bienestar mental de los trabajadores.

¿Qué factores podemos considerar riesgos psicosociales?

Entendemos como factores de riesgos psicosociales los relacionados con el diseño, la organización y la gestión del trabajo, que pueden tener efectos negativos sobre la salud y el bienestar del trabajador.

El número de factores es muy amplio y diverso, y pueden categorizarse por su relación con:

  • El contenido del trabajo: monotonía, trabajo rutinario, infrautilización de capacidades, rotación de tareas, etc.
  • La carga laboral y el ritmo de trabajo: carga laboral excesiva o insuficiente, interrupciones, nivel de concentración, presión de tiempos, plazos de entrega, etc.
  • Horarios de trabajo: trabajo por turnos, turnos de noche, exceso de disponibilidad, horarios muy largos o impredecibles, falta de flexibilidad horaria, etc.
  • Participación y control: Falta de autonomía, falta de participación en asuntos relacionados con el trabajo, dificultad para tener iniciativa, falta de comunicación, etc.
  • Entorno y equipo: Equipo inadecuado o insuficiente, malas condiciones ambientales (falta de espacio, mala iluminación, exceso de ruido), etc.
  • Cultura organizacional: Falta de definición de objetivos, puestos de trabajo mal diseñados, ambigüedad en las funciones, etc.
    Relaciones interpersonales: Conflictos interpersonales, falta de apoyo, relaciones jerárquicas inadecuadas, falta de respeto, falta de asertividad, acoso, etc.
  • Desarrollo profesional: Escasa valoración del trabajo, falta o exceso de promoción, estancamiento e incertidumbre profesional, etc.

¿Cuáles son las consecuencias de la exposición a estos riesgos?

Una de las mayores consecuencias de la exposición a estos riesgos es el estrés, con los efectos directos que genera no solo sobre la salud, física y mental de los empleados, sino también sobre las condiciones en que estos realizan su trabajo y, por tanto, sobre otros factores como absentismo, rendimiento y productividad de la empresa.

Actualmente, el estrés es el segundo problema de salud relacionado con el trabajo, y según la OMS, en el año 2020 la depresión será la principal causa de las bajas laborales en el mundo y la segunda causa de incapacidad.

En el caso de Chile, de acuerdo con datos del Proyecto Atlas 2011, el presupuesto para salud mental en Chile es el 2,78% del total destinado a salud (8,7% del PIB), claramente inferior al 6,2% y 7,2% de Estados Unidos y Canadá, respectivamente y la OMS coloca a Chile entre los países con mayor carga de morbilidad por enfermedades psiquiátricas (23,2%) en el mundo. Las licencias médicas por patologías psiquiátricas vienen aumentando año a año, desde el 2008 estas se sitúan en el primer lugar como causa de licencia médica curativa.

Fuente

Otra consecuencia de la exposición a los riesgos psicosociales es el Síndrome de Burnout o Síndrome de estar quemado. La OMS lo describe como un «síndrome resultante del estrés crónico del trabajo que no ha sido gestionado con éxito», cuyos síntomas incluyen el sentimiento de agotamiento, físico, emocional o mental, una reducción del rendimiento laboral y unos sentimientos negativos relacionados con el trabajo; y lo incorpora como “problema asociado al empleo” en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), que entrará en vigor en 2022.

La exposición a los riesgos psicosociales puede tener otras repercusiones, afectando al empleado:

  • A nivel social: conductas agresivas o pasivas, aislamiento, desconfianza, evitación, falta de comunicación, conflictos, etc.
  • A nivel físico: hipertensión, taquicardia, tensión muscular, patología osteoarticular, problemas digestivos, problemas del sistema inmunitario, infecciones, alergias, etc.
  • A nivel cognitivo: Déficit de atención, fallos de memoria, falta de concentración, dificultad para aprender, olvidos, dificultad para tomar decisiones, etc.
  • A nivel emocional: irritabilidad, ansiedad, depresión, desánimo, impulsividad, relaciones problemáticas con compañeros, etc.
  • A nivel conductual: problemas de sueño, abuso de fármacos, conductas adictivas y autodestructivas, impuntualidad, absentismo, conductas suicidas, etc.

Estos datos resultan preocupantes, y deberían llevar a preguntarnos si concedemos la suficiente importancia en nuestras empresas a los riesgos psicosociales, si somos conscientes de los daños que éstos pueden ocasionar y a plantearnos cómo ayudar a nuestros empleados a alcanzar ese estado de bienestar.

¿Cómo gestionarlo?

La Ley Nº 16.744 de Prevención de Riesgos Laborales establece la obligación de las empresas de proteger la salud de sus trabajadores, entendiendo la salud como un estado completo de bienestar físico, mental y social.

Por lo tanto, es necesario abordar los riesgos psicosociales en el lugar de trabajo de la misma forma que se abordan aspectos relacionados con la ergonomía o los riesgos para la seguridad, e incluir la salud mental como un área más de nuestra estrategia de salud y bienestar.

Para que esta estrategia sea efectiva y obtenga los resultados esperados, debe abordar la salud y el bienestar de forma global, integrando los aspectos físico, emocional, social y financiero, responder a las necesidades reales de la organización, estar vinculada a la estrategia de la empresa y contar con el apoyo de la dirección.

El desarrollo de la estrategia requiere previamente la identificación de los riesgos, su priorización, la definición de objetivos, el diseño de un plan de acción, la asignación de recursos necesarios para su implementación, y la medición de los resultados para evaluar la efectividad de las acciones implantadas.

La gestión del estrés y de los riesgos psicosociales en el trabajo, … ¿merece la pena?

Absolutamente, los beneficios que aporta tanto a los empleados como a las empresas compensan los costes derivados de la aplicación de las medidas correspondientes: mejora de la salud, mejora del ambiente y las condiciones de trabajo, refuerzo de la imagen y posicionamiento como empresa de referencia en la atracción y fidelización del talento, aumento del rendimiento y la productividad, disminución de las tasas de absentismo y presentismo, de la siniestralidad y de los índices de accidentes y enfermedades asociadas al trabajo.

En conclusión, abordando la salud de forma holística e integral conseguiremos organizaciones saludables, competitivas y sostenibles y empleados más sanos y felices.


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